Pocas ciudades fascinan como Granada, seguramente porque pocas concentran una influencia tan marcada de las culturas musulmanas, judias y cristianas. La herencia del Al-Andalus como región culta y cosmopolita, amante de la belleza y respetuosa con la diversidad, sigue viva en proyectos como el que este mes ocupa nuestra portada. Un experimento etnomusicólogico del sello Gnawledge, coordinado por Canyon Cody junto a su compañero Gnotes, surgido con la intención de demostrar como la música es el vehículo más apropiado para fomentar la mezcla y el intercambio entre culturas. Apoyados por una beca Fulbright, consiguieron juntar a 16 músicos granadinos (no de orígen, sino de residencia) para realizar unas sesiones improvisadas donde cada uno expresara libremente su identidad y la dejase confundirse con las del resto de artistas en un viaje hacia ninguna parte en dirección a un único destino: la fusión. Una fuerte base rítmica hip hop y beats electrónicos espolvoreados entre el flamenco y la música árabe que inspiran todo el proyecto. Granada Doaba es un homenaje al cosmopolitismo auténtico y al hermoso legado heterogéneo que la España del siglo XIII puede enseñarnos para apostar por un mundo en el que la convivencia entre lo diferente se convierte en el recurso más valioso de una civilización.